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2ª Conferencia Internacional de los Pueblos Indígenas de Maíz

VCE OHFVNKV EN HEROMKV (“El Maíz es un Regalo del Creador”)

La Declaración Okmulgee

9 de septiembre del 2014

Somos Pueblos Indígenas, ancianos, jóvenes, campesinos, activistas de derechos humanos y soberanía alimentaria, guardianes de conocimientos tradicionales y miembros de comunidades Indígenas de Norte, Centro y Sudamérica, el Caribe y el Pacífico. Nos reunimos en la 2ª Conferencia Internacional de los Pueblos Indígenas de Maíz en Okmulgee Oklahoma, Nación Muscogee Creek el 8 y 9 de septiembre del 2014, co-coordinado por el Consejo Internacional de Tratados Indios y la Iniciativa de Soberanía Alimentaria Mvskoke.

Comenzamos por darle gracias a la Nación Muscogee Creek por darnos la bienvenida en esta bella tierra.

Le damos gracias con una voz al Creador quien nos entregó el sagrado Maíz para usar, comer, orar con él y sostener nuestras vidas. El Maíz alimenta nuestros cuerpos y nuestros espíritus. Nos ata a lo que somos y a nuestra Madre, la Tierra. Hablar de Maíz es incluir toda la vida vegetal y animal, el agua y la tierra, el sol, la luna y las estrellas, y todos los aspectos y etapas de nuestras vidas como seres humanos.

Nuestro carácter sagrado como seres humanos y Pueblos se basa en nuestra relación con la Madre Tierra, la diosa de la semilla, y los regalos abundantes del Creador que son la fuente de la vida, la curación y el conocimiento. Como Pueblos de Maíz tenemos una relación profunda e indisoluble con la madre/el padre Maíz sagrado y sus cuatro colores sagrados. Entendemos que nuestros alimentos sagrados trabajan en conjunto con nuestros cantos, cuentos y ceremonias que honran y dan gracias por el maíz, frijol, calabaza, medicina herbaria y animales que sostienen nuestras vidas. Las semillas y el polen dadores de vida del Maíz, de toda la vida vegetal y animal y de los seres humanos están interrelacionados e interconectados.

Nuestra Soberanía Alimentaria se basa en nuestro derecho a la libre determinación como Pueblos Indígenas. Si no somos capaces de alimentar a nuestros propios Pueblos no podemos vivir como Pueblos verdaderamente soberanos. Reconocemos que, como parte del proceso de colonización que hemos experimentado, nuestros alimentos, semillas, formas de vida y sistemas alimentarios tradicionales fueron socavados deliberadamente.

Nuestras culturas viven. Nuestros calendarios ancestrales, profecías y las instrucciones de nuestros ancianos y ancestros nos proporcionan conocimientos sobre cómo utilizar nuestros alimentos tradicionales, cómo el Maíz llegó a nosotros y su significado en nuestras vidas. Tenemos que volver a la fuente de ese conocimiento y vivirlo a diario para mantenerlo fuerte.

Sabemos que muchos de nuestros Pueblos están enfrentando la pérdida de nuestros alimentos tradicionales. La realidad que debemos afrontar es que, además de las amenazas que vienen de fuera, muchos de nuestros Pueblos no recuerdan cómo, o no tienen el tiempo para cosechar y preparar sus alimentos originales. Esto ha traído muchas nuevas enfermedades físicas, mentales y emocionales a nuestros Pueblos. Estos incluyen la diabetes, cáncer y también enfermedades espirituales que causan desesperanza resultante del desconecte con nuestras fuentes tradicionales de identidad, vida y fuerza. Nuestro polen y semillas de Maíz originales y el espíritu que cargan nos curarán si tomamos el tiempo para restaurarlos en nuestras vidas. Todavía tenemos este conocimiento y esta capacidad dentro de nuestros Pueblos y se necesita ahora más que nunca.

Reconocemos que nuestros Pueblos, junto con nuestro Maíz tradicional, están experimentando amenazas de los contaminantes industriales, fracking, minería, contaminación nuclear, pesticidas, cambio climático, y la incineración y vertido de residuos tóxicos, así como la erosión de nuestras lenguas y sistemas de educación y de enseñanza originales que permiten la transmisión de nuestros conocimientos a las nuevas generaciones.

Afirmamos nuestro compromiso de continuar el conocimiento milenario de nuestros Pueblos, las ciencias tradicionales, tecnologías y prácticas que cuidan del Maíz, las semillas, la tierra y el agua y que aseguran nuestra supervivencia. Sabemos que nuestras semillas nativas son mejores, más sanas, más fuertes y más resistentes a los insectos y a los cambios climáticos que el maíz modificado genéticamente. Para crecer y prosperar no necesitan productos químicos tóxicos que envenenan nuestro aire, nuestra tierra, nuestra agua y nuestros cuerpos. Cuando utilizamos maíz modificado genéticamente o contaminado químicamente en nuestras ceremonias, ¿qué estamos haciendo? ¿Cuál es el efecto sobre nosotros y sobre el espíritu del Maíz? ¿Cómo podemos comprender los impactos a nuestras relaciones tradicionales y sagradas?

Reconocemos, sostenemos y afirmamos nuestros derechos inherentes a mantener la capacidad productiva de nuestras tierras y recursos, incluyendo el agua y los recursos alimentarios, y a continuar con nuestros sistemas alimentarios locales y tradicionales, soberanía alimentaria y medios de vida tradicionales.

Como Naciones Soberanas sabemos que tenemos el derecho inherente de establecer nuestras propias leyes para proteger la tierra, el agua, el aire, el patrimonio cultural y la diversidad biológica necesaria para mantener y restaurar nuestra Soberanía Alimentaria. Tenemos el derecho a hacer valer estas leyes y requerir que Países, estados/provincias y corporaciones también las respeten en tierras que tradicionalmente hemos poseído, ocupado, usado o adquirido. En este sentido, reconocemos y felicitamos los esfuerzos exitosos del Pueblo Indígena de Vicente Guerrero por lograr la aprobación de una ley que prohíbe las semillas genéticamente modificadas dentro del Estado de Tlaxcala, México y hacemos un llamado para que se utilice como modelo de legislación en otros estados y países.

Es una prioridad esencial que nos comprometamos a enseñarles a nuestros hijos a practicar estos modos, a hablar sus lenguas, a guardar y plantar semillas, y a entender nuestra relación sagrada con el Maíz. Este nuevo mundo está alejando a nuestros hijos de estos conocimientos. Es nuestra responsabilidad llamar a nuestros hijos hacia nosotros para asegurarnos de que reciban todo lo que necesitan saber para sobrevivir y proteger lo que el Creador nos ha dado. Esta es una pasión que todos debemos tener.

Afirmamos que es nuestro derecho colectivo inherente mantener nuestro Maíz tradicional y otros alimentos tradicionales, semillas, el agua, la tierra y el aire libres de contaminación industrial y modificación genética. Apoyamos la declaración e implementación de Zonas de Soberanía Alimentaria de Pueblos Indígenas en nuestras tierras y territorios tradicionales, en consonancia con los derechos afirmados en la Declaración de las ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas en sus artículos 3, 4, 20, 23, 24, 25, 26, 29, 32, 34 y 37.

Reafirmamos la Declaración de Santo Domingo Tomaltepec, “La Lucha Sigue, El Maíz Vive,” de la 1ª Conferencia Internacional de los Pueblos Indígenas de Maíz en 2012 y apreciamos la resolución adoptada por la Nación

Muscogee Creek, la nación anfitriona de la 2ª Conferencia Internacional de los Pueblos Indígenas de Maíz, de aprobar y adoptarla.

Reconocemos, agradecemos y felicitamos a los Pueblos Indígenas Mayas de Guatemala por trabajar exitosamente para derogar, el día 5 de septiembre 2014, la ley que permitía que Monsanto llevara a cabo actividades en ese país.

Afirmamos nuestro apoyo a la “Declaración de una Zona Libre de OMGs y Pesticidas, Territorio de la Nación Diné” del Encuentro de los Pueblos Indígenas “El Maíz es Vida” del 19 al 21 de septiembre 2013, y la Declaración de una Zona de Soberanía Alimentaria para proteger la flora y fauna Indígena de los OMGs, pesticidas, megaproyectos e industrias contaminadoras por la Asamblea General de la comunidad Indígena Otomí de San Francisco Magú, México el 31 de agosto 2014.

Reafirmamos la Declaración de las Autoridades Tradicionales de Rio Yaqui, Sonora, México de 2006 que aborda el uso de pesticidas tóxicos y afirma el consentimiento libre, previo e informado en el Territorio Yaqui y apoyaremos a la Nación Yaqui, sus Autoridades Tradicionales y miembros de la comunidad para continuar avanzando su implementación.

Apoyamos la Declaración de Tesuque Pueblo, adoptada en el 2006, que implementa una zona libre de OMGs en el territorio Pueblo.

Afirmamos la resolución adoptada por la Sesión de medio año 2014 del Congreso Nacional de Indios Americanos, encabezado por Tesuque Pueblo, para proteger semillas nativas de las actividades de las grandes empresas de agro-negocio, incluyendo la introducción de semillas no tradicionales y otras amenazas.

Apoyamos la Declaración de Nabusimake de 2013 por los Pueblos Indígenas Arhuaco para proteger todas las semillas naturales y pedir apoyo para los cuidadores Indígenas de semillas en Colombia.

Alentamos y apoyamos a otras Naciones, Pueblos, comunidades y organizaciones Indígenas a adoptar y aplicar Declaraciones similares de acuerdo con sus propios procesos de toma de decisiones.

Reiteramos nuestro llamado por un alto a la producción y exportación de plaguicidas prohibidos por los EE.UU. y la importación de dichos pesticidas por los EE.UU., México y otros países.

Afirmamos nuestro derecho colectivo al consentimiento libre, previo e informado en conformidad con la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas con respecto a proyectos de desarrollo, medidas administrativas y legislativas que puedan afectar nuestros derechos, nuestras tierras y recursos, nuestras formas de vida y nuestra soberanía alimentaria.

Afirmamos nuestro derecho inherente y de Tratado a la alimentación. También afirmamos nuestro derecho de Tratado a establecer, mantener y revitalizar nuestras rutas y relaciones comerciales tradicionales a través de las fronteras coloniales con nuestros parientes al otro lado de estas fronteras de norte a sur, incluyendo el

transporte de plantas alimenticias, semillas y medicinas tradicionales. Hacemos un llamado al Consejo Internacional de Tratados Indios y otras organizaciones Indígenas, Naciones y Estados a facilitar estos derechos como se afirma en los Artículos 36 y 37 de la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

Hacemos un llamado a las Naciones Unidas a implementar un Año Internacional del Maíz y Herencia Bio-Cultural Mundial para darle seguimiento al Año Internacional de la Quinua, para enfocar atención internacional sobre las amenazas al Maíz causadas por políticas y prácticas actuales, y para avanzar soluciones a nivel internacional, de país y nación tribal/de base con un enfoque en la protección de los conocimientos, semillas y prácticas tradicionales de los Pueblos Indígenas.

Hacemos un llamado a las Naciones, tribus y comunidades Indígenas a desarrollar programas de educación para la juventud, que incluyan soberanía alimentaria basada en los valores tradicionales, la curación y construcción de la Nación en lugar de la asimilación.

Hacemos un llamado a todas las Naciones Tribales, gobiernos y autoridades Indígenas a elegir modelos de desarrollo económico sostenible y apoyar programas Tribales y Federales que apoyen la soberanía alimentaria, incrementen el acceso de sus ciudadanos tribales a alimentos tradicionales, apoyen a los productores de alimentos tradicionales locales y oponerse a los programas y proyectos que contribuyan a la destrucción/contaminación de nuestras tierras, aguas y semillas y alimentos tradicionales.

Hacemos un llamado a la Relatora de las Naciones Unidas sobre Defensores de Derechos Humanos y otros mecanismos de derechos humanos de la ONU para que, como defensores de derechos humanos, reconozcan y apoyen la resistencia colectiva de los Pueblos y comunidades Indígenas a actividades que destruyen y amenazan la soberanía alimentaria, la tierra, el agua y los recursos, y solicitamos que el Consejo Internacional de Tratados Indios asista con la presentación de estos casos con el fin de proteger a estos Pueblos y Comunidades.

Es hora de levantarnos juntos y hacer lo correcto para nuestra madre/padre el Maíz, para nuestros Pueblos y nuestras futuras generaciones. Si el maíz sobrevive, vive y prospera, también nosotros como Pueblos de Maíz lo haremos, ahora y en dirección al futuro.

Nos comprometemos a seguir trabajando juntos como una Alianza Internacional de Soberanía Alimentaria Indígena, apoyar la formación y el fortalecimiento de este tipo de alianzas a nivel tribal/comunitario, regional, nacional e internacional para seguir compartiendo nuestros conocimientos, éxitos, semillas y estrategias y trabajar juntos por el bienestar de nuestros Pueblos.

Resolvemos seguir cumpliendo nuestros compromisos y responsabilidades de acuerdo con nuestras instrucciones originales y enseñanzas culturales. Nos comprometemos a respetar y defender la vida.

Adoptada por consenso, Okmulgee, Nación Muscogee Creek, y Oklahoma el 9 de septiembre de 2014.

Además Adoptada por consenso de la Conferencia Internacional del Consejo Internacional de Tratados Indios 40 Aniversario, Okemah Oklahoma, 12 de septiembre 2014.

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